Esta es una historia que estoy escribiendo, basada en un popular juego de PlayStation. Todas los miercoles añadire un nuevo capítulo para que sigais leyendo. Espero que os guste y se agradece que dejen comentarios.

viernes, 5 de octubre de 2012

CAPÍTULO 2


"Querido Timothy:

    Si estás leyendo esta carta es porque yo ya no estaré, y necesitaba que supieses la verdad, porque si no, nadie te la podría contar jamás. Cuando tu madre dio a luz, todavía estábamos en la superficie, cuando todo sucedió, el Refugio 101 era el que nos cogía más cercano. Yo entré primero antes que nadie  para asegurar el lugar, ya que yo me encargaba de su mantenimiento, y cuando la bomba se acercaba, todo el mundo se volvió loco, entraban en el refugio a empujones, y los guardias no daban abasto, entonces decidieron cerrar las puertas. Tu madre consiguió llegar a la puerta poco antes de que la cerraran, y suplicó que aunque ella no entrase por favor dejaran que tú pudieses tener una vida nueva. Cuando el jefe del refugio vino hacia mi contigo en brazos lo supe, era demasiado tarde para tu madre. Yo cuidé de ti como tu madre hubiese querido siempre. Intenté darte una vida mejor, te enseñe a disparar y a valerte por ti mismo. Te ayude a ser un gran hombre.

    Hijo, quiero que sepas que te quiero con todo mi corazón, y siento haberte dejado solo, espero que algún día puedas perdonarme y no dejes que nadie , en la vida, te haga daño jamás. Vive al máximo todo lo que puedas, y no dejes que nadie te diga lo que debes hacer, haz lo que tu corazón te indique. Algún día, todo terminará, y podréis salir al exterior. Cuando ese día llegue, quiero que comiences una nueva vida.

Con todo mi corazón,
Papá."

-         - No nací en el refugio. – se dijo a si mismo asombrado.

-         - No, tenía que dártela, él me lo pidió en persona.

En ese momento, el chico se alejó de la habitación a toda velocidad, y se dispuso a ir a la sala de mando, donde encontrar al supervisor, el que controlaba todo el refugio. Llegó y empezó a vociferar.

-         - ¡Tú lo sabías! ¿verdad?- gritó Tim.

-        -  ¿Disculpa?

-         - ¡Lo de mi madre, que no nací en este refugio!

-          -Ah, si, lo sabía, ¿quién te lo ha contado?

-          -Mi padre.

-          -¿Cómo?

-         - Me escribió una carta antes de morir, y me contó toda la verdad.

-          -Y… ¿Qué más te contó?

-          -Solo que mi madre dio a luz en el exterior, y no le dejaron entrar conmigo.

-          -Ya, bueno, era necesario…

-          -¿Necesario? ¡La dejaron morir ahí fuera!

-          -No Timothy, ella nos dio su bebe, y eligió quedarse…

-         - ¡Mentira!

-          -Tim, no hay mas que hablar.- dijo finalmente el supervisor, marchándose de la sala.

Al momento, un encargado de mantenimiento que se encontraba en el lugar, se acercó a Timmy.

-          -Oye, no te pongas así, escucha creo que deberías saber una cosa.

-          -¿Qué?

-          -Mira, no he podido remediar oíros, y debería contártelo. Tu padre…

-          -

-         - Está vivo.

sábado, 29 de septiembre de 2012

CAPÍTULO 1


Allí estaba, delante de mí, Helena Winston. La chica que desde pequeño siempre ha estado a mi lado, apoyándome, incluso cuando los demás chicos del Refugio 101 se aprovechaban de mí. Pelo dorado, sonrisa cautivadora, no se le podía pedir mucho mas, la verdad. Además de ser una de las pocas chicas más amables que hay por aquí, era mi única amiga, y allí estaba, delante de mí comiéndose su porción de la tarta de mi vigesimotercer cumpleaños. Nos encontrábamos en la cafetería del refugio, mi querido robot Arthur me preparó esta deliciosa tarta, además de regalarme un estupendo reloj. Se lo agradecí, aunque me lo guardé, ya que con mi Pipboy no podía ponérmelo. De todas formas, llevo veintitrés años dentro de este refugio subterráneo, y nunca me ha interesado saber que hora era, excepto para ir a clase, y para comer. Nací aquí, y aquí moriré, al fin y al cabo ese es el lema del Refugio 101: "Naces y mueres entre nosotros" nadie se ha atrevido nunca a salir a la superficie. Desde la guerra, el exterior es peligroso y venenoso debido a la radiación. Todos los suministros están aquí dentro, esto está muy bien preparado y no hace falta de nada, y nunca corremos ningún peligro. Me despedí de los presentes y me fui un rato hacia la galería de tiro, donde solía practicar el tiro con un rifle que me regalo mi padre, pero desapareció, sin dejar rastro, la verdad es que era muy raro, ya que el refugio no era tan grande. De momento Helena se acercó a mí.

-¿Qué haces aquí?- me preguntó.

- Pues nada, recordando viejos tiempos. –le sonreí.

-Me alegro. Oye, que sepas que aquí estoy para lo que te haga falta, ¿de acuerdo?

Le asentí con la cabeza y ella me dio un beso en la mejilla, me sonroje, ya que me gustaba desde hace ya algún tiempo. A continuación se marchó, yo me quede dando unas dianas con un arco que había por allí, pero se me daba fatal, así que volví a mi habitación. Mi sorpresa fue cuando entré, y un hombre me tapo la boca y me metió dentro de la sala.

-Si no haces ruido te soltare.

-¿Qué quieres?- le pregunté asustado.

-Toma, -me entregaba una carta- es de tu padre, me dijo que si le pasaba algo que te la diese.

-¿Cómo?

-Léela, es importante, es sobre tu padre y sobre…. Tu nacimiento.

Totalmente extrañado por las circunstancias, me dispuse a leer dicha carta…