Esta es una historia que estoy escribiendo, basada en un popular juego de PlayStation. Todas los miercoles añadire un nuevo capítulo para que sigais leyendo. Espero que os guste y se agradece que dejen comentarios.

sábado, 29 de septiembre de 2012

CAPÍTULO 1


Allí estaba, delante de mí, Helena Winston. La chica que desde pequeño siempre ha estado a mi lado, apoyándome, incluso cuando los demás chicos del Refugio 101 se aprovechaban de mí. Pelo dorado, sonrisa cautivadora, no se le podía pedir mucho mas, la verdad. Además de ser una de las pocas chicas más amables que hay por aquí, era mi única amiga, y allí estaba, delante de mí comiéndose su porción de la tarta de mi vigesimotercer cumpleaños. Nos encontrábamos en la cafetería del refugio, mi querido robot Arthur me preparó esta deliciosa tarta, además de regalarme un estupendo reloj. Se lo agradecí, aunque me lo guardé, ya que con mi Pipboy no podía ponérmelo. De todas formas, llevo veintitrés años dentro de este refugio subterráneo, y nunca me ha interesado saber que hora era, excepto para ir a clase, y para comer. Nací aquí, y aquí moriré, al fin y al cabo ese es el lema del Refugio 101: "Naces y mueres entre nosotros" nadie se ha atrevido nunca a salir a la superficie. Desde la guerra, el exterior es peligroso y venenoso debido a la radiación. Todos los suministros están aquí dentro, esto está muy bien preparado y no hace falta de nada, y nunca corremos ningún peligro. Me despedí de los presentes y me fui un rato hacia la galería de tiro, donde solía practicar el tiro con un rifle que me regalo mi padre, pero desapareció, sin dejar rastro, la verdad es que era muy raro, ya que el refugio no era tan grande. De momento Helena se acercó a mí.

-¿Qué haces aquí?- me preguntó.

- Pues nada, recordando viejos tiempos. –le sonreí.

-Me alegro. Oye, que sepas que aquí estoy para lo que te haga falta, ¿de acuerdo?

Le asentí con la cabeza y ella me dio un beso en la mejilla, me sonroje, ya que me gustaba desde hace ya algún tiempo. A continuación se marchó, yo me quede dando unas dianas con un arco que había por allí, pero se me daba fatal, así que volví a mi habitación. Mi sorpresa fue cuando entré, y un hombre me tapo la boca y me metió dentro de la sala.

-Si no haces ruido te soltare.

-¿Qué quieres?- le pregunté asustado.

-Toma, -me entregaba una carta- es de tu padre, me dijo que si le pasaba algo que te la diese.

-¿Cómo?

-Léela, es importante, es sobre tu padre y sobre…. Tu nacimiento.

Totalmente extrañado por las circunstancias, me dispuse a leer dicha carta…

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